La doble cara de las redes sociales: Capaces de fortalecer las amistades y al mismo tiempo perjudicar la autoestima
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Fecha27 Abr 2026
En el ecosistema digital, donde 1.300 millones de adolescentes navegan diariamente, los términos “positivo” o “negativo” han dejado de ser exclusivos para convertirse incluso en compatibles.
El informe “Diverse platforms, diverse effects”, que han presentado la Universidad de Amsterdam y Utrecht, concluye que las redes sociales tienen efectos duales en la salud mental de los adolescentes de entre 14 y 18 años. Para muchos jóvenes, una misma aplicación puede ser el medio que los une a sus amigos y, simultáneamente, un espejo que cuestiona su imagen.

Más de la mitad de los jóvenes sufre efectos negativos
El 60% de los adolescentes experimenta efectos predominantemente negativos en su bienestar y autoestima a raíz del uso de plataformas de redes sociales.
Curiosamente, dentro de este contexto nocivo, algunos adolescentes están teniendo experiencias paradójicas, y es que 1 de cada 7 usuarios (13,7%) experimentan beneficios en alguna dimensión de su salud mental, confirmando la dualidad de estas plataformas.
¿Qué está produciendo esta dualidad?
El uso de las redes sociales está cumpliendo su función social (mejorar los vínculos y la cercanía) pero, al mismo tiempo, está pasando factura en ámbitos de la salud mental. Ante esta disyuntiva, la cuestión reside en qué elementos son los responsables de esta convivencia entre efectos positivos y negativos.
El diseño de las plataformas, un factor determinante
El propósito de cada red social, sumado al tipo de uso que hacen los jóvenes y el diseño ligado a la experiencia de usuario, resultan ser factores decisivos que condicionan el impacto que produce el consumo en la salud mental y el bienestar de la juventud.

Plataformas de Conexión (WhatsApp y Snapchat): Tienen efectos nulos o incluso positivos. Snapchat mejora el bienestar y la cercanía entre amigos, mientras que WhatsApp tiene un impacto notablemente positivo en fortalecer los vínculos de amistad, sin dañar la autoestima.
¿Cuáles son las claves?
– Diseño centrado en comunicación privada
– Interacción con contactos, amigos y conocidos
– Fomenta la conexión
– Limita riesgos como la comparación y la sobreexposición a contenidos.
Plataformas de Exposición (TikTok, Instagram y YouTube): Su diseño de scroll infinito y algoritmos de retención favorece la comparación social. En TikTok, por ejemplo, 2 de cada 3 usuarios que realizan un uso pasivo y constante, sienten este impacto en todas sus dimensiones. El reto aquí es ser un usuario activo y no un espectador pasivo.
¿Cuáles son las claves?
– Idealización y aspiración descontrolada
– Algoritmos que aumentan la exposición a contenidos
– Diseño destinado a la retención
El historial importa
La dualidad también depende de nuestra mochila emocional previa. Un estudio clínico en el Reino Unido realizado a una muestra en donde 1 de cada 4 jóvenes de 17 a 19 años tiene una afección probable, refleja que el cerebro procesa la exposición según su vulnerabilidad:
– Los jóvenes con cuadros de ansiedad o depresión son más propensos a quedar atrapados en la búsqueda de validación (likes). Para ellos, el impacto de un comentario es mucho más profundo que en el mundo físico.
– Por otro lado, los jóvenes con TDAH, aunque pasan más tiempo conectados, suelen ser más resilientes ante la comparación social.

El «scrolling» baja el ánimo; enviar un mensaje directo y honesto lo sube. La salud mental digital depende de pasar de ser un objeto del algoritmo a ser un sujeto de la comunicación.
¿Qué debemos hacer?
La gran lección de la dualidad es que debemos dejar de contar minutos y empezar a evaluar experiencias. La solución no es la desconexión, sino la alfabetización digital.
Oportunidades para un futuro saludable:
Regulación por diseño: Apoyar leyes que eliminen funciones adictivas como la reproducción automática.
Uso Recíproco: Fomentar el uso de las redes como herramientas de diálogo, no solo de consumo.
Conciencia Previa: Enseñar a los jóvenes a identificar cómo se sienten antes de abrir una app para evitar que la red actúe como un amplificador de su malestar.
La dualidad nos enseña que las redes sociales son una extensión de nuestra vida social. Con la guía adecuada y un diseño más humano, podemos inclinar la balanza para que la tecnología sea, por encima de todo, un motor de bienestar y cercanía.