Entre el miedo y los ‘likes’: La gordofobia se consolida como el principal discurso de odio entre los adolescentes en la red

  • Fecha
    28 Jul 2026

Durante la adolescencia, el aspecto físico adquiere un rol central en la construcción de la identidad y la aceptación social. Sin embargo, en el entorno digital, esta exposición se ha convertido en una auténtica trampa para muchos menores. 

Según el informe «Entre el miedo y los likes: la gordofobia digital en la adolescencia«, elaborado a partir de las respuestas de más de 1.000 jóvenes españoles de entre 12 y 17 años, la discriminación por el peso o aspecto físico es la forma de odio más habitual en internet.

Los datos son contundentes: el 32,7% de los adolescentes afirma encontrarse con mensajes de odio sobre el físico «bastante o muchas veces». Esta cifra supera con creces a otras formas de discriminación históricamente denunciadas, como el odio por motivos políticos (23,9%), el racismo (15,3%) o la misoginia (12%).

Las plataformas basadas en el consumo rápido y audiovisual son el principal epicentro de esta hostilidad. TikTok encabeza la lista, siendo el espacio donde el 62,3% de los encuestados percibe más discursos discriminatorios, seguida de Instagram con un 43,1%.

La cultura de la autocensura: esconderse para sobrevivir

Esta continua exposición a la crítica corporal no ocurre sin consecuencias. La gordofobia digital funciona como una atmósfera que condiciona el día a día de los jóvenes. Lejos de ser meros espectadores, un 66,5% de los adolescentes confiesa sentir incomodidad al ver cómo critican el cuerpo de otras personas.

Esta incomodidad se transforma rápidamente en miedo propio: el 39,8% de los jóvenes teme convertirse en la próxima víctima si suben una fotografía suya. Para evitar el escrutinio, las nuevas generaciones están optando por la autocensura. El 26,1% asegura tener miedo directo a mostrar su cuerpo en internet, un 23,9% ha dejado de dar «me gusta» o comentar por temor a represalias, y cerca del 11% confiesa haber llegado a borrar publicaciones por miedo a ser criticados por su físico.

Mucha conciencia, poca acción

Paradójicamente, los emisores de este odio no son solo «trolls» invisibles. Aunque el 33,4% de los jóvenes percibe que estos mensajes provienen de cuentas anónimas, un 26,1% señala a jóvenes de su misma edad, evidenciando que el body shaming (la burla corporal) es una práctica normalizada entre pares. De hecho, existe una preocupante validación cultural: el 24,1% de los menores cree que, si alguien se expone en redes, debe aceptar que recibirá críticas.

Pese a esta normalización, los jóvenes no son ignorantes ante el dolor ajeno. El 83,3% es plenamente consciente de que este tipo de mensajes puede afectar profundamente la salud mental de quienes los reciben, y un 77% afirma saber detectar cuándo un contenido ridiculiza a alguien. Sin embargo, la empatía rara vez se traduce en intervención: tan solo un 23,6% reacciona activamente frente al odio, ya sea denunciando o comentando para defender a la víctima.

El problema de la gordofobia en la era de los ‘likes’ va más allá de un simple conflicto de autoestima individual. Tal y como concluyen los investigadores, nos encontramos ante un mecanismo de «orden socio-digital» que define qué cuerpos tienen derecho a ocupar el espacio público en internet. Mientras la presión estética permanezca y la pasividad grupal impere, miles de adolescentes seguirán eligiendo el silencio, filtrando sus imágenes y ocultando sus cuerpos detrás de la pantalla para evitar convertirse en el próximo objetivo.