Las voces de la adolescencia: Cómo conectar en la era de la IA y la polarización

  • Fecha
    19 Nov 2025

Un 80% de las adolescentes teme que sus imágenes sean manipuladas con Inteligencia Artificial para crear contenido sexual falso, mientras que un 72% de los chicos confiesa tener miedo a ser denunciado injustamente por violencia de género. 

Al mismo tiempo, un 15% de los jóvenes ya utiliza la Inteligencia Artificial como confidente para contarle sus problemas personales.

Ante este contexto de transformación digital y polarización social, Plan International presentó el informe «Así hablamos: las voces de la adolescencia», abriendo un debate profundo sobre cómo las nuevas tecnologías están moldeando la identidad, las relaciones y la salud mental de los jóvenes.

 

La brecha de género y el «Desencuentro»

Belén Barreiro, fundadora de 40dB destacó un hallazgo sociológico sin precedentes que explica la creciente polarización:

– La paradoja de la superioridad: Los chicos de esta generación son menos feministas que sus abuelos, mientras que las chicas son las más feministas de la historia. Sin embargo, esta reacción no nace del rencor, sino de un sentimiento de inferioridad. Los chicos reconocen abiertamente que ellas son «más inteligentes, están mucho más preparadas y tienen más claro su futuro».

– El replanteamiento del feminismo: Al percibir a las chicas como superiores en el ámbito académico y madurativo, los chicos cuestionan la necesidad de las políticas de igualdad. Su lógica es: «¿Para qué el feminismo si ellas ya sabemos que están en una situación mejor?».

 

La IA como confidente y el espejismo de la neutralidad

Ignacio Crespo, divulgador científico, compartió el riesgo que tiene delegar en exceso en la inteligencia artificial.

– La atrofia en la toma de decisiones: Al igual que el GPS atrofió nuestra capacidad de orientación espacial, delegar la resolución de conflictos personales a la IA en una edad temprana limita el desarrollo del pensamiento crítico y la autonomía. Los jóvenes corren el riesgo de perder la habilidad humana de tomar decisiones complejas.

– El peligro de la falsa neutralidad: Los jóvenes acuden a la IA buscando una segunda opinión «objetiva». Sin embargo, no hay nada más peligroso que un medio que se viste de neutral sin serlo. La IA no carece de sesgos, sino que tiene un «sesgo caótico» programado para evitar conflictos, lo que dificulta el avance moral y ético.

 

El espejo adulto: ¿a dónde dirigir la atención?

La actriz y directora Leticia Dolera aportó una visión crítica sobre la responsabilidad adulta y el entorno cultural:

– El deseo dictado por el algoritmo: Vivimos en un «capitalismo de la atención» donde las redes sociales y la pornografía construyen el deseo de los jóvenes. Las plataformas fomentan que las niñas se vean a sí mismas como «capital sexual» (ej. OnlyFans).

– Fronteras líquidas de la violencia: Los adolescentes normalizan conductas de control digital (como revisar el móvil o exigir la ubicación en tiempo real), rebajándolas al término de «toxicidad» en lugar de reconocerlas como violencia. Dolera insistió en que sin una educación sexual afectiva estructurada, los jóvenes quedan a merced de la pornografía, donde el «no» de las mujeres se erotiza.

La Generación Z habla

Marta Mateo, representante del grupo Youth for Change de Plan International, compartió su perspectiva como nativa digital:

– Retroalimentación dirigida: El algoritmo es en gran parte responsable de la polarización. Mientras a las chicas se les muestra contenido feminista o de maquillaje, a los chicos se les empuja hacia videos de fútbol, la «manosfera» y discursos que justifican actitudes conservadoras y refuerzan roles tradicionales.

– La trampa del diseño: Los jóvenes son conscientes de que pierden horas en las redes sociales, pero no es una falta de pensamiento crítico, sino una batalla perdida contra algoritmos diseñados para retener su atención y eludir sus filtros.

 

Conclusiones

– Regulación como límite necesario: Se debe legislar el uso de pantallas en menores. Así como no se les da alcohol por su impacto biológico, no se les debe exponer sin límites a una tecnología diseñada para generar adicción mientras su corteza prefrontal no ha madurado. También se exigen políticas públicas que regulen los sesgos algorítmicos.

– Alfabetización y Educación Sexual en las aulas: Es imperativo integrar una educación sexual consensuada y una alfabetización digital temprana en el currículo escolar. Los jóvenes deben aprender a identificar los sesgos de la IA y a entender el consentimiento, la comunicación y la vulnerabilidad fuera del prisma del consumo.

– Reconectar en el mundo real: Las familias deben ser el principal apoyo. Hay que fomentar espacios y actividades libres de tecnología, promoviendo la escucha activa para que los jóvenes no sientan la necesidad de recurrir a un chatbot para solucionar sus crisis emocionales o buscar el sentido de la vida.