Las relaciones sociales de los jóvenes definen cómo usan la IA, que al mismo tiempo está moldeando esas relaciones
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Fecha19 May 2026
La conexión humana de los jóvenes y el uso de la IA operan en un ciclo bidireccional: la forma en la que se relacionan con las personas define cómo usan la tecnología, y esa tecnología, a su vez, moldea su capacidad para conectar con los demás.
Un reciente estudio de The Rithm Project, desarrollado en Estados Unidos, ha explorado los motivos por los que los jóvenes recurren (o no) a la IA y cómo esto impacta en su bienestar, conexión social y capacidad de vulnerabilidad con otros humanos.
La IA como espejo social
El uso de la IA no ocurre en el vacío; está profundamente ligado a la calidad de las relaciones humanas existentes. Los investigadores descubrieron que los jóvenes con vínculos humanos seguros usan la IA como una herramienta práctica.
Por el contrario, aquellos que sienten que no pueden ser auténticos o que son una «carga» para los demás, tienen un riesgo mucho mayor de desarrollar una dependencia emocional hacia la tecnología.

Dime cómo te relaciones y te diré cómo usas la IA
El estudio revela que los jóvenes no son un bloque uniforme y se dividen en cuatro grandes grupos según cómo su vida social define su interacción con la máquina:
– Grupo 1 (28%) La paradoja del aislamiento: Son los jóvenes que no usan o casi no usan la IA. Podría parecer que viven más conectados al mundo real, pero reportan los niveles más altos de ansiedad, soledad y falta de pertenencia de todo el estudio. Su desconexión no es solo digital, sino profundamente social.
– Grupo 2 (39%) – Los pragmáticos: Utilizan la IA para información y tareas. Curiosamente, este grupo es el que disfruta de las relaciones sociales más fuertes y el mayor bienestar mental. Para ellos, la IA es un asistente que les facilita la vida, pero tienen claro que el apoyo emocional se busca en las personas.
– Grupo 3 (18%) – En busca de apoyo emocional: Son jóvenes socialmente activos pero con niveles elevados de ansiedad. Aquí surge un fenómeno fascinante: el uso de la IA para «ensayar» la humanidad. Muchos utilizan la tecnología como un espacio de entrenamiento social para practicar conversaciones difíciles, pedir perdón o encontrar las palabras adecuadas para expresar sus sentimientos a sus amigos. Sin embargo, el riesgo de desplazamiento humano es alto: el 47% de este grupo admite que a veces o frecuentemente recurre a la IA más que a las personas cuando se sienten tristes o solos.
– Grupo 4 (15%) – La intimidad personificada: Interactúan profundamente con la IA asumiendo roles. Este grupo sufre el estigma del «Compañero IA» (AI companion), un término que genera rechazo y vergüenza al asociarse con bots sexuales o conductas antisociales. Prefieren el término «Personaje de IA» (AI character), que les resulta más cómodo. En este grupo, el desplazamiento humano llega a su pico: el 49% acude antes a la máquina que a un amigo al sentirse mal.

Navegando sin rumbo adulto
Mientras los jóvenes navegan por estos usos íntimos y complejos, lo hacen en gran medida solos. Existe un vacío significativo de guía adulta: el 50% de los jóvenes afirma que sus padres saben «poco o nada» sobre cómo usan realmente la IA, y el 61% dice que sus cuidadores nunca o casi nunca han hablado con ellos sobre el tema.